Alan García y el asesinato de una esperanza

Entre Líneas

El Sr. Jorge Barata, exdirector ejecutivo de Oberbrecht, declaró hace unos días que los últimos cuatro expresidentes peruanos recibieron pagos ilegales de esa compañía. Alan García era uno de ellos, confirmó Barata.

Si su suicidio fue valiente o fue cobarde es irrelevante. Esa pregunta siempre lo es. La conservación personal es un instinto primario, una instrucción indeleble del programa fuente de la vida. Para incumplir tan severo mandato es preciso destruir el programa mediante violencia extrema, en un acto de soledad absoluta. Un silencio respetuoso ante el hecho consumado parece la reacción más razonable.

Distinto es el caso de las motivaciones y consecuencias del acto en un hombre público. Se ha dicho que actuó en defensa de su honor. Sin embargo, un servidor público pierde su honor la primera vez que acepta, aprueba o consiente un beneficio ilegal para él, sus allegados o sus colaboradores. Como advirtió Morris West: “comete un crimen y tu mundo se volverá de cristal. Cierta circunstancia condenatoria transpirará para siempre.”

El Suicidio del Escorpión

-“Rana, ¿me llevas sobre ti al otro lado del río?”, pidió el escorpión. -“No. Eres irritable y tu aguijón es mortal. Me matarías”, respondió. -“Vamos,

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